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                                                                 TRAVESIA PORTEÑA

Llego el fin de semana, y luego de tener una agitada y estresante semana en la oficina, mi amigo Elías y yo decidimos emprender viaje a un lugar tranquilo y apacible, donde la aventura y la naturaleza se den cita, nada menos que Marcona, hermoso lugar de paradisíacas playas e impresionantes paisajes naturales. 
Carlos Sánez O.
Textos y Fotos

SABADO CHICO
Estamos en el centro de la ciudad de Lima en una conocida empresa de transportes, son la ocho de la mañana y nos indican que no hay pasaje directo para Marcona primer inconveniente, nos miramos la cara, Elías se exaspera y se la agarra con la recepcionista, en fin, todo nos indica que tendremos que rutear, y nuestra próxima parada será en la ciudad de Ica, mochila en mano tomamos el bus; dirección al sur, un viaje que durará ocho horas aproximadamente.
Ya en el interior del bus, mientras recorremos la  Panamericana sur, algunos pasajeros ven película y otros dormitan, el flaco Elías me pregunta que le tenía que ofrecer Marcona, ya que
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cuando él era escolar lo único que tenía como referencia era acerca de un centro minero y la explotación del hierro, yo le conteste como buen marconeño, que Marcona era más que minas,
es un bello lugar de hermosas playas y gente hospitalaria. Bien parece que se contento con sólo mencionar la palabra playa, ya que el muchacho es amante de las principales playas del litoral peruano.
Llegamos a la calurosa ciudad de Ica, se ve mucho movimiento en las calles. Después de refrescarnos con unas gaseosas fuimos en busca de los temibles buses que cubren la ruta Ica – Nazca quien sufra de vértigo que se abstenga de subir una vez adentro uno puede experimentar las más diversas sensaciones, mientras la estridente música está  a punto de reventarnos los tímpanos.Otra vez en la Panamericana, podemos apreciar la hermosa campiña iqueña llena de frutales y cultivos de algodón. Estamos por llegar a Palpa.
El calor arrecia y comienza a hacer estragos, ingresamos a la variante y vemos desde arriba el amplio valle del Río Grande, mientras descendimos en forma lenta por la serpenteante carretera, diez minutos más y ya estamos en el centro de la ciudad de Palpa, parada obligatoria hasta nuestro próximo destino la ciudad de Nazca.
El flaco Elías me increpa y dice: Carlos había sido bien jodido llegar a tu tierra, yo le respondo; chochera ten paciencia porque lo mejor esta por llegar.
El bus recorre nuevamente la Panamericana y muy cerca se puede apreciar pueblitos como Llipata y El Ingenio lo cual nos indica que estamos cerca de las pampas de San José, lugar donde se encuentran las famosas Líneas de Nazca. Algunos gringos se levantan de sus asientos y cámara en mano comienzan a tomar fotos a la pampa, el flaco Elías me comenta en tono burlesco “estos gringos son más giles, cómo pueden malgastar tantas fotos en un desierto inhóspito, mientras aumentan nuestras ansias de llegar a Nazca entera.
Una vez ya en Nazca, comimos algo al paso para engañar al estomago, luego fuimos en búsqueda de la movilidad  la odisea no termina aún, cerca del óvalo encontramos un viejo colectivo, betusta nave que todavía se puede apreciar por estos lares.
En el auto hay algunas personas esperando impacientemente, el chofer nos dice que faltan dos para partir, pero le manifestamos que allí solamente entra una persona, el tipo nos dice que en cualquier auto que tomemos la figura iba ser la misma, y cómo no había otra opción a vista y la tarde caía, no nos quedó otra.Elías me mira con cara de pocos amigos.Salimos pronto y pasamos por Vista Alegre y otra vez nos internamos en el desierto, se pueden ver los cerros cerca de la pista mientras vamos rumbo al oeste,el kilómetro 483 nos
anuncia que estamos en la Repartición de Marcona, ingresamos a la futura Interoceánica, un poco más allá un letrero hace referencia que estamos cerca de la Mina. Mientras descendemos por la renovada pista asfaltada ya se empieza a apreciar la enorme y azul bahía de San Juan y las primeras luces de la ciudad.
Un trecho más allá esta el peaje, lo que nos indica que faltan ocho kilómetros para llegar al Puerto San Juan de Marcona.

BIENVENIDO A MARCONA
Una vez ya en el mismo centro de la ciudad, mientras bajamos del auto y sacamos nuestros pertrechos, la preocupación mía y la de Elías es encontrar un lugar donde alojarnos, veo unos conocidos que me saludan y uno se siente después de tiempo un poco extraño en su propia tierra, una vez instalados en el hotel, decidimos salir a recorrer la ciudad (mientras hago de guía turístico a un limeño que por el momento solo piensa en comer), pasamos por el viejo cine Bahía, la plazuela Saúl Cantoral y terminar en el novedoso boulevar de Marcona (esquina del movimiento).
Como hoy es sábado fin de semana, hay movimiento en las calles, pero no podemos más, el hambre nos devora y decidimos ir a una de las concurridas pollerías, a hacer trizas al pollo antes de que nuestros jugos gástricos nos los hagan.
La noche cae, y nos anuncia que habrá actividad nocturna en los diferentes locales de baile, el flaco me dice para ir y ver el material reinante, pero caballero no mas, nos quedaremos con las ganas, porque si nos vamos de juerga mañana no habrá cuerpo y el tiempo es corto.
Así es mañana será un día de sol y aventura, la playa nos espera y no hay vuelta que dar. El cuerpo pide un duchazo y una buena cama donde dormir, buenas noches y hasta mañana.
PLACIDO DOMINGO
Amanece y los primeros rayos de sol caen; suavemente sobre la habitación, lo que nos; augura que más tarde habrá un sol abrasador, nos alistamos y salimos a&desayunar al mercado el flaco Elías hoy parece estar de buen humor, en el mercado la oferta es variable y por unos cuantos soles se puede comer a cuerpo de rey, decidimos tomar café y jugo de frutas, acompañados con sus panes con pejerrey frito no se les hace agua la boca.
Bajamos al muelle y contemplamos la hermosa bahía de San Juan con su guardián el cerro el Huevo, le explico a Elías que antes aquí se embarcaba el mineral en enormes barcos que tenían como destino diferentes partes del mundo.
Hoy es domingo y en el terminal hay poco movimiento, solo algunos pescadores arreglando sus redes y aparejos, se ven algunas lanchas alrededor del muelle.
Recuerdo cuando era niño venía por acá con papá y veía mucha actividad pesquera, las largas filas de cámaras frigoríficas esperando para cargar pescado, eran tiempos donde abundaba la cojinova y la corvina.
Elías y yo aprovechamos la quietud del lugar para tomar algunas fotos como recuerdo de nuestra estadía, para así enseñarles a nuestros compañeros y amistades en Lima, mientras que a lo lejos unos chiquillos nos miran con cara de yo no fui.  
Decidimos ir a playa Hermosa, mientras pasamos por el palomar y la zona H, mi amigo se muestra extrañado por la cantidad de casas deshabitadas y algunas en situación de ruina, como si hubiera ocurrido un bombardeo, yo le manifiesto: es consecuencia de una mala privatización.
Estamos en Playa Hermosa, bajamos a la playa grande y notamos instalados un conjunto de casuchas de estera que seguro que más tarde lo harán de restaurante y chupodromo, y lo comprobamos al ver a unos tíos con chela en mano muy alegres departiendo.
Fuimos a la playa chica Hay algunos niños jugueteando en la orilla y llegamos a la “bomba” y contemplamos el azul intenso de la bahía y los cerros al fondo, hermosa vista marina.
Decidimos volver al hotel, el sol cae a la mala, menos mal que cerca hay un heladero.
Mientras estamos de regreso yo le explico a Elías que en Playa Hermosa se encuentran las mejores casas de Marcona, pero con una antiguedad de casi cincuenta años.
Seguimos caminando y nos encontramos con el busto del gran almirante y héroe de la guerra Pacífico, Miguel Grau Seminario, le rendimos sinceros honores a tan ilustre peruano aunque el monumento luce algo descuidado, proseguimos en nuestro andar y llegamos a la Iglesia Católica de Marcona, y como hoy es domingo, y no podía ser mas, hay misa, se nota una buena cantidad de fieles, nos acercamos por un momento, la misa está por terminar, y ya nos vamos adelantando a nuestro alojamiento.
En el hotel nos tomamos unas cervezas bien heladas, descansamos un rato viendo el telecable, para después almorzar en alguna buena cevicheria que nos han recomendado.
SABOR A MAR
Estamos caminando por la pampa o la cancha de La Bombonera", que de cancha no queda nada, ni los palos, Elías otra vez se muestra extrañado al ver muchas casas abandonadas en las zonas “Q” y “R”, se ven a unas cuantas personas transitar por sus polvorientas calles.
Falta poco para llegar a la Acapulco, mientras observamos montículos de tierra removida, y pensar que por aquí se proyectaba hacer una laguna de aguas servidas qué cosa.

Ya en la Playa Acapulco, se puede ver niños jugando en la orilla, mientras los más grandes juegan su pichanguita, para nuestra sorpresa hay regular cantidad de gente. Y pensar cuando era niño está playa era una de mis preferidas y a la que más venía.
Continuamos con nuestra caminata, y nos acercamos a la Playa Los Pingüinos, hay mucha más gente que en la Acapulco, la cochita esta repleta de niños, mientras mi amigo, el flaco Elías quiere darse un remojón. Avanzamos y ya estamos en los Pingüinos, hay gente tomando sol en la arena y otros se refrescan en el vaivén de las olas.
Son la tres de la tarde, y estamos en la Playa Los Leones, hay mucha más gente que en las anteriores playas, reconozco a algunos amigos que no veía hace tiempo. Por un momento decidimos hacer remojar los pies, el cobarde del flaco Elías me dice que el agua esta heladita, mientras unas chicas en bikini con su cuerpo bien marcadito pasan por nuestro costado, lo cual nos hace cambiar de animo repentinamente, sin duda son las sirenitas de Marcona, chicas cuídense de los tiburones y pejesapos, mientras la temperatura sube nos entran las ganas de ingresar al mar, pero desistimos porque somos concientes que el premio esta al final de la travesía.
Seguimos caminando rumbo al sur, el sol es abrasador, paramos por un momento a comprar unos marcianos a un chiquillo que pasaba, recobramos el aliento y pudimos contemplar el hermoso paisaje de quietud en estas misteriosas y solitarias playas rocosas y de mar calmo, mientras nos acercamos a la curiosa formación rocosa conocida como  El Elefante, nos aproximamos con cuidado para tomar algunas fotos.
Le comento a Elías que muy cerca de aquí naufragó en 1855 el vapor nacional “Rímac”, muriendo centenares de personas, sobreviviendo solo unas decenas entre ellos el aun joven marino Ricardo Palma. Elías me responde: ya me imagino el terrible suplicio que tuvieron que pasar los sobrevivientes hasta llegar a Acarí.
Después de pasar revista a la historia, subimos a la pendiente tener cuidado al trepar, y apreciamos losdiferentes accidentes costeros como el famoso islote La Tortuga y otros islotes y rocas cerca de la accidentada orilla, impresionante paisaje marino.
El flaco Elías impaciente me dice cuánto falta para llegar a La Lobera, le contesto; tranquilo brother que falta poco.
Caminamos un trecho más y nos encontramos con una loma negra o quemada, la cual nos anuncia que estamos por descender a la solitaria Playa Barranquito aunque otros le llaman de Los Enamorados.
En Barranquito podemos sentir el fresco viento y el suave rocío del mar, se ven olas muy ordenadas. Elías me pasa la voz sobre la “presencia” de cóndores, yo le replico que no sea gil, que esas aves no son más que gallinazos (sic).
Ingresamos a las cuevas, nos topamos con algunos pescadores y sus perros, pasamos la última cueva y la luz asoma, lo cual nos indica que estamos por ingresar a una de las mejores playas del Perú; La Lobera.
Le manifiesto a mi amigo que por fin ya estamos en la playa que tanto le había hablado, ni cortos ni perezosos fuimos a buscar un buen sitio donde descansar. Hay algo de gente, al fondo se ven algunos autos, damos unas vueltas por el lugar el flaco Elías se lleva una grata impresión de la playa, mientras al otro lado hay un grupo de chicos que juegan y cantan (parece que pertenecen a algún grupo religioso).
Después de contemplar la paradisíaca playa, y hacer lagunas piruetas y calistenias, decidimos ingresar al mar, para dar el ejemplo primero ingrese yo el agua esta al polo, pero me doy un chapuzón para sacarme todo el frío, Elías aún permanece en la orilla, y a lo lejos me dice que el agua esta “demasiada fría”, de seguro que así lo siente ya que él esta acostumbrado a la temperatura cálida de las playas de Lima o las del norte del país, pero aquí la cosa es diferente, así que adentro no más.
El agua es limpia y cristalina, las olas son ordenadas y regulares, aquí uno se siente en el paraíso, extasiado en el vaivén de la olas, sin ganas de querer salir del mar; refrescante y relajante baño de sol y mar.
Son casi las cinco y treinta, ya casi todos se van retirando, y mientras contemplamos el atardecer, nos da un poco de tristeza dejar esta bonita playa de ensueño, pero no queda otra, tenemos que enrumbar hacia el centro de San Juan de Marcona.
Mientras retornamos charlamos con Elías quien se encuentra gratamente complacido con todas la playas visitadas- le digo que más al sur de La Lobera, hay otras playas bonitas y vírgenes como Punta ColoradaLas Tres HermanasYanyarina y La Libertad, y que por falta de tiempo las habíamos obviado, pero de seguro para un próximo viaje, de hecho iba a estar en nuestra agenda.
Proseguimos nuestro camino hablando de todo un poco, mientras un perrito nos sigue en casi todo el camino de retorno.
Ya en el hotel y luego de darse el duchazo respectivo, alistamos mochilas y pertrechos, separamos lo seco de lo mojado, para dejar las cosas listas.
Cada uno de nosotros se lleva un buenbronceado, mientras a mí me empieza a arderla cara y los brazos.
Salimos un toque al mercado a comprar gaseosas y algunos snacks, vamos hacia la paradita, vemos a una señora que prepara anticuchos y pancita,la cena estaba servidamientras la noche se muestra tranquila. De vuelta al hotel la sed todavía nos hace estragos, bebemos algo y encendemos la televisión para ver la programación del cable, no hay nada interesante y decidimos ver los acostumbrados noticieros dominicales, no queda otra.

NOCHE SERENA
Dejamos el hotel previamente cancelamos el servicio, y nos dirigimos a la agencia de transportes, dentro de media hora sale nuestro bus a Lima, se ve poca gente por la calle, y era lógico por ser domingo. Elías y yo esperamos la llamada de abordaje del bus, mientras otros pasajeros esperan pacientemente. Cigarro en mano hacemos un breve recuento de nuestra breve estadía en Marcona, y el saldo a sido positivo. A pesar de los inconvenientes nos llevamos una grata impresión, sobre todo mi amigo que al igual que él, otras personas foráneas que visitan Marcona se llevan un excelente recuerdo de esta hermosa y prodigiosa tierra.
Nos pasan la voz para subir al bus, solo nos queda decir gracias Marcona!!!, y esperar otras ocho horas de viaje hasta Lima, donde nos espera otra historia.

CARLOS SANEZ OSNAYO
Natural de Marcona (Ica-Perú), realizó sus estudios primarios y secundarios en los centros educativos “Coronel Francisco Bolognesí” y “Almirante Miguel Grau” de Marcona.
Licenciado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de San Martín de Porres (USMP) con especialización en Publicidad y Relaciones Públicas.
Diplomado en Marketing Estratégico en la Universidad Ricardo Palma (URP), cursos de Redacción Periodística, Comunicación Política, Lenguaje de Cine y Comunicación Corporativa en la Universidad Católica del Perú (PUCP), cursos de Dirección de Televisión y Creatividad Publicitaria en la Universidad de San Martín de Porres (USMP).
Lima-Perú.
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